jueves, 25 de febrero de 2010

8 DE MARZO DÍA DE LA MUJER




El 8 de marzo es el día de La Mujer. Desde el año 1975 se celebra este día. Muchos piensan que no es necesario un día como este, que se ha avanzado mucho respecto a igualdad entre hombres y mujeres, pero la igualdad todavía no existe entre ambos. Aquí tenemos unos textos que hemos hecho algunas de nosotros sobre esto, el día de la Mujer.
SIEMPRE RESPETADAS, NUNCA MALTRATADAS.
Laura Pérez
Allí estoy yo, presenciando un acto de violencia de género, por la calle. No me puedo creer lo que estoy viendo. Aquel hombre grita e incluso pega a su mujer, indefensa. Quiero evitarlo pero no sé como. La calle está asombrada; todos los ojos se fijan en la pareja. Por fin se van. Yo, al igual que la pareja regreso a casa. Cuando lleguo, me voy a mi habitación y me tumbo en la cama. No tengo apetito después de una larga e intensa tarde. Mi madre me tiene preparada una sorpresa, mi plato preferido, pasta. Me la como viendo como en la tele anuncian mecánica y rutinariamente “Una mujer a muerto a manos de su marido. El hombre ha sido detenido”. Después, en ese mismo canal de televisión, ponen un anuncio: “ Si te encuentras maltratada, llama al 016”.
Cuando termino de cenar, me echo en la cama; ahora tengo dos casos pendientes. Sé que yo solo no soy nada, que no acabaré con la violencia de género, pero si prometo que cuando vea un caso similar intentaré con todas mis fuerzas impedirlo.
Al día siguiente voy al cole como todos los días. Estoy deseando que acabean las clases para ir al mismo lugar donde presencié el anterior acto machista. Llego, me compro un bocadillo y una botella de agua; después me siento en un banco. Observo que toda la gente va con mucha prisa, nadie se entretiene. Termino de comer aquel bocadillo y voy a tirar el envoltorio a la papelera. El hombre que yo espero no pasa. Estoy levantado para irme cuando de repente lo veo de lejos. De nuevo, me siento.
Madre mía, de nuevo viene gritando a su pareja. Como ella, tengo miedo. Están a un metro de mí. No sé qué hacer. Él es muy fuerte y grande y yo soy tan sólo un pequeño niño.
Aunque me lo pienso, finalmente me decido a enfrentarme.
- ¿ Quieres dejar a la mujer?.- le digo valiente
- Yo hago lo que quiero. Es mi novia, mocoso. Es mía.
- Nadie es de nadie. Ella es libre. – le digo sin ningún temor.
- Si no te vas de aquí, te pegaré a ti también, niñato.
- ¡Atrévete!
- ¡¡Nooo!!.- dice la mujer por detrás.
- Tú, callete.- le dice el hombre a la mujer
- Ella no se calla, es libre, puede decir lo que quiera.- le digo fuerte sin ninguna duda.
El hombre me golpea; me da un puñetazo en el estómago y yo caigo al suelo roto por el dolor.
- Eso es para que aprendas.- me dice
Aún desde el dolor, me levanto como puedo y le grito:
- ¡Eres todo un valiente! ¡Golpeame si quieres otra vez!
El hombre no se lo piensa y me da golpes con los puños y con los pies. Yo sangro el suelo. No tengo fuerzas para levantarme. Pido ayuda. Algunas personas se acercan a mi y se disponen a llamar a la policía. El hombre sale corriendo. Pero la policía llega, milagrosamente. Cuatro agentes lo detienen. Pronto lo introducen en un coche policial. El coche se marcha haciendo sonar su sirena. La mujer se acerca lentamente hasta mí.
- ¿Estás bien? Te ayudo.
- Tranquila, estoy bien, ¿Tú cómo te encuentras?
- Muy bien, gracias… gracias por salvarme.
- Hice lo que debía.
- ¿Cómo te lo podré agradecer?
- Es fácil: de una forma sencilla.
- ¿Cuál?
- Intentando ayudar a las personas que se encuentren en tu caso. Puedes llamar al 016. Ese sería mi gran regalo.
- No dudes; lo haré, pequeño.
- Gracias, si lo haces serás una gran amiga, y una verdadera ciudadana. Ahora debo irme.
- Gracias de verdad, muchísimas gracias.
Yo me voy feliz. No me acuerdo apenas de los golpes y heridas. Me ha crecido sin darme cuenta la sonrisa. Me siento feliz. Cuando llego a casa cuento todo lo que ha pasado. Mis padres no saben si creerlo, aunque me curan las heridas y me besan.
Estoy contento porque me he enfrentado con un verdadero caso de violencia machista. Pero sé que lo que he hecho es muy poco y que debo seguir ayudando. A partir de ahora me siento miembro de una sociedad humana y comprometida que lucha sin descanso contra el machismo y el maltrato.
Y el siguiente es de Virtu Roldán
En muchos paises - también en España-, hay maltrato a las mujeres, a las que se les consideran inferiores a los hombres. Ellas tienen que hacer las tareas de la casa, cuidar a los niños, no se las dejan salir solas, etc.… es decir las maltratan físicamente y psicológicamente.
Quiero contaros la historia de Bessie y Roxana, dos buenas amigas de dieciséis y diecisiete años que estudiaban en el mismo instituto. Salían con su pandilla del barrio. Un día apareció en el barrio Kiko, un chico nuevo. Aquel chico venía de una familia desfavorecida; su padre era alcohólico y uno de sus hermanos mayores estaba en la cárcel por haber robado en una gasolinera. En pocos días, Kiko se hizo líder de la pandilla por ser el más divertido y chistoso y, al ser muy atractivo, gustaba a todas las chicas.
Pasados unos meses Kiko le pidió salir a Roxana. Todo empezó muy bien. Pero al cabo de una semana empezaron a discutir y llegaron los problemas.
Roxana le contó todo lo que había sucedido a Bessie. Le decía que Kiko le había ordenado que no se pusiera minifaldas, Tampoco camisetas con escote, ni vestido cortos, ni zapatos de tacón. Que la quería sola para él y que los demás chicos se buscaran a otra chica. A Bessie le pareció que Roxana exageraba. Ella se creía libre y por eso, podía hacer lo que quisiera, vestirse como quisiera y relacionarse con toda le gente que le apeteciera.
Pero, a pesar de los consejos de su amiga Bessie, Roxana –creyendo que era una manifestación de amor hacer caso de las peticiones de Kiko- empezó a vestir como una auténtica monja. Sus ropas eran un espanto; hasta sus amigas se reían de ella.
Poco después llegaron más cosas negativas. Si algunas veces se ponía para salir minifaldas, vestidos cortos o zapatos de tacón y se relacionaba con otros chicos y chicas, la maltrataba y la amenazaba con insultos. Sus amigos y amigas empezaron a alejarse de ella. Temían que, al hablar con Roxana, Kiko también les pegara a ellos. Solamente hablaban con ella a escondidas, con los ojos muy abiertos por si venía Kiko.
El aspecto físico de Roxana iba empeorando. Lloraba por las noches porque no podía hablar con sus mejores amigos, ni siquiera a escondidas porque Kiko siempre estaba con ella. No sabía que hacer y el miedo la tenía paralizada.
Un día, por la presión que tenía encima, se lo contó a sus padres. Ellos se enfadaron muchísimo, pues sus padres y ella fueron a denunciar a Kiko. Tras la bronca que le dio su padre, él no volvió a molestarla.
Rompieron definitivamente. Roxana se fue todo el verano a casa de sus primos y cuando volvió Kiko, no estaba con su pandilla. Los amigos le dijeron que se habia marchado a trabajar a las islas. Tuvo suerte.
Hoy Bessie y Roxana viven en lugares distintos y continúan su amistad a través de internet. Ambas tienen maravillosos amigos y amigas, aunque ambas estén lejos.
Mi recomendación es ésta: Cuando salgas con alguien y te diga la ropa que te tengas que poner y que no te puedas relacionarte con nadie, es mejor romper y pasar de él. Hay muchos chicos en la vida y seguro que cerca de ti habrá alguien sensible y respetuoso, tolerante y pacífico. Lo reconocerás fácilmente. Habla con él. Esa persona sí que merece la pena.
Espero que os haya gustado y ya sabéis: Maltrato a las mujeres CERO

2 comentarios:

  1. espero que os guste... y todo eso tiene razón...

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  2. Felicidades por vuestros textos y por vuestra defensa en favor de la igualdad entre las personas.

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